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Un joven podría comprar un apartamento, ampliarlo al casarse y tener hijos, y volver a reducirlo al quedar solo en el final de sus días. La evolución del espacio va acompañada de contraprestaciones económicas. A los pensionistas, por ejemplo, les puede resultar ventajoso vender al vecino de al lado habitaciones de una casa demasiado grande, y cara de mantener. O segregarla en dos para alquilar o vender.

En países como Japón y Holanda ya se hace y empresas pioneras españolas están en ello. La utilización del espacio de las viviendas de forma flexible se llama open building, o viviendas flexibles.

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Vía @el_pais